Ejercer una persona el control sobre algo o alguien. Dominar o ejercer autoridad sobre una o varias personas. Verificar o comprobar el funcionamiento o evolución de una cosa. Son acepciones que brinda el diccionario sobre el verbo controlar. Mientras que sancionar significa: aplicar un castigo. Son dos palabras que están íntimamente relacionadas con ley y transgresión. Sin embrago, hay lugares como en Tucumán, que parecieran estar divorciadas u pocas veces se unen y logran el efecto esperado por parte de la ciudadanía, aquella que respeta las normas. Ello sucede, por ejemplo, con la histórica quema de cañaveral que año a año, entre junio y noviembre, mantiene al borde del knock-out la salud de miles de tucumanos.
En las últimas semanas, esta práctica antisocial comenzó a levantar vuelo. El fin de semana que transcurrió, se detectaron, por lo menos, cuatro quemazones importantes en Finca Mayo, Los Aguirre, en el trayecto de la autopista a Famaillá y en la intersección de las rutas 304 y 312. Ayer, se registraron no menos de diez incendios, principalmente en el este y el sur. La Dirección Provincial de Defensa Civil informó que estos se localizaron en Ranchillos, Alderetes, La Trinidad, Yerba Buena, Banda del Río Salí, Los Ralos, Santa Ana, El Timbó y Chicligasta. El titular del organismo dijo que se han contabilizado 117 quemas, en lo que va de julio. En este mismo mes, el año pasado hubo 220 y lo más crítico se produjo en 2008, con 340 incendios. La repartición recibió denuncias telefónicas entre las 13.30 y las 22 debido a que los incendios provocaron problemas respiratorios y dificultades en el tránsito por las rutas, por la disminución de la visibilidad.
Mientras el funcionario se mostró escéptico sobre que esta realidad vaya a modificarse en las próximas semanas ("lo peor está por venir; y seguro crecerán las denuncias por problemas respiratorios, sobre todo, en el interior tucumano", afirmó), el secretario provincial de Medio Ambiente dijo que hubo una "presencia activa" ante la detección de la quema de caña en los últimos días y afirmó que se elevaron ya actuaciones.
Se supone que para el Estado no es difícil detectar a los infractores: basta efectuar un recorrido en helicóptero para identificar los cañaverales que están en ignición, así como a sus propietarios, con el apoyo de la Dirección General de Catastro. Tampoco está huérfano de herramientas legales para combatir este delito. La ley 6.253, en su artículo 38, prohíbe la quema de caña como método auxiliar de la cosecha. En enero de 2007, esta norma fue modificada por la ley 7.459, por la cual los ingenios están impedidos de recibir caña quemada. En septiembre de 2009, sancionó una norma que prescribe que quienes fuesen hallados in fraganti quemando caña de azúcar en pie, quedarían detenidos.
Son alrededor de 5.500 los productores cañeros en la provincia; la ley contempla penalidades económicas de hasta $100.000. Sería más que positivo para la salud ciudadana e institucional si el Gobierno revelara cuántos infractores (con nombre y apellido) recibieron la máxima sanción. ¿Cuál será el significado para la clase gobernante de las palabras ley, transgresión, controlar y sancionar? ¿Qué significará "presencia activa"? ¿Por qué la Justicia no actúa de oficio? En otros lugares, por este delito que afecta la salud de toda la sociedad se va a la cárcel.